23/6/13

“¿Se puede concebir algo más distinto a lo que nos han contado?“ Entrevista a Máximo Sandín, Segunda Parte.

Continuación de: “¿Se puede concebir algo más distinto a lo que nos han contado?“ Entrevista a Máximo Sandín, Primera Parte

MV: Considerando la importancia crucial que tienen las bacterias y virus para la existencia de la vida, ¿tiene lógica seguirlos viendo como organismos simples y/o dañinos? ¿Acaso la palabra “simple“ sea tomada demasiado a la ligera, cuando en verdad lo complejo no es otra cosa que redes estructuradas por cosas “simples“ que son imprescindibles para la existencia de éstas? 

La concepción de los organismos como islas rodeadas de temibles enemigos externos ha sido el triste legado del fraude de Pasteur, que deformó la concepción de los microorganismos y sus actividades claramente percibidas como consecuencia, y no causa de las enfermedades, por Antoine Béchamp y Claude Bernard, que se sumó al fraude del Darwinismo, que ignoró y ocultó las ideas acertadas sobre la estrecha relación de los organismos y el ambiente de los evolucionistas previos, autodenominados lamarckianos, y en ambos, desde su origen, han estado implicados intereses económicos, ideológicos y de poder. Cada uno de nosotros somos un pequeño planeta poblado por miles de millones de pequeños seres que “trabajan” para nuestro funcionamiento equilibrado. En la piel existen ecosistemas bacterianos que mantienen el equilibrio en su funcionamiento y también están en el aparato respiratorio, en el sistema genitourinario… En el tracto digestivo las colonias bacterianas, organizadas en ecosistemas, ejercen su función en la asimilación de sustancias que, sin ellas, no podríamos digerir y son las responsables fundamentales de la función “inmunitaria”, es decir del equilibrio (que no la “defensa”) con el exterior. Entre su enorme población, un número mucho más abundante de virus (fagos) controlan sus ecosistemas, regulan la población e intercambian información genética. Unas actividades que, según los investigadores, presenta variación interindividual y está condicionada por la dieta. Las palabras de uno de los científicos implicados en la investigación resultan muy sugerentes: “Puede ser que los virus sean los verdaderos conductores del sistema por su capacidad de modificar las bacterias que modifican al hospedador humano”.

Continuamente se acumulan datos científicos que no sólo contradicen radicalmente esa concepción de microorganismos “simples” y “patógenos”, sino que nos muestran actividades de ambos fundamentales para la evolución y el mantenimiento de la vida: miles de proteínas esenciales para el organismo, incluidas las sincitinas implicadas en la placentación y los elementos móviles relacionados con la inmunidad, han sido aportadas por virus, (es decir, que los virus contienen “subrutinas” de los procesos de la vida). Pero los descubrimientos sobre su (a veces sorprendente) actividad en el funcionamiento de los organismos no cesan: se ha comprobado que la leche materna contiene elementos móviles que son capaces de integrarse en el genoma del lactante y que microRNAs (de origen viral) de plantas pasa a mamíferos, incluido el hombre, a través de la alimentación y regula la expresión de sus genes. Es decir, en la Naturaleza todo está comunicado. En cuanto a las bacterias, se ha comprobado que han transmitido enzimas para carbohidratos de las algas a la flora intestinal de los japoneses, que bacterias adquiridas tras el nacimiento contribuyen al desarrollo postnatal de las microvellosidades intestinales y que, incluso, el microbiota normal en ratones modula, mediante mecanismos de señalización ¡el desarrollo del cerebro y el comportamiento!

En definitiva, parece que hay que reconsiderar muy a fondo la concepción “convencional” de las bacterias y los virus.

“¿Se puede concebir algo más distinto a lo que nos han contado?“ Entrevista a Máximo Sandín, Primera Parte



Les comparto esta entrevista que con gran amabilidad ha accedido a responder Máximo Sandín, la cual pienso que contribuye enormemente a informar a los lectores sobre tópicos científicos de mucha actualidad, ideas que hacen resonancia en las mentes de este tiempo, y creo que a todos nos atañe como parte del entramado de VIDA que somos.



Máximo Sandín es Doctor en Ciencias Biólogicas y en Bioantropología, y ejerció durante 35 años como profesor de Evolución Humana y Ecología en el Departamento de Biología de la Universidad Autonoma de Madrid. En su página: Somos Bacterias y Virus pone a disposición de todos, infinidad de documentos que componen sus investigaciones a lo largo de toda su carrera, ciertamente sobresaliente y muy fructífera.

MV: Darwin no descubrió la evolución sino que tomó teorías ya existentes y les dio la forma conveniente para que sirvieran a sus intereses. ¿Pero realmente no aportó nada nuevo a las teorías evolucionistas que le precedían?

Se ha mitificado y tergiversado hasta tal punto la figura de Darwin (algunos científicos le han calificado como “la cumbre del pensamiento humano) que han conseguido confundir hasta a sus detractores. Quizás esto que voy a decir suene algo pretencioso, pero creo que para valorar sus capacidades y su valor científico es suficiente con leer sus libros. Y no se trata, como justifican sus defensores, de que sus textos fueran resultado de las limitaciones o científicas de la época, porque en aquella época, e incluso en anteriores existían científicos, verdaderos científicos evolucionistas, de los que ya hablaremos, cuyos términos y cuyas metodologías, basadas en estudios de anatomía comparada, del registro fósil, de experimentos embriológicos, eran verdaderamente científicos y de una gran brillantez.


Los textos de Darwin son un reflejo de lo que era, un miembro acomodado de la sociedad victoriana (“subgraduado” en Teología), no muy brillante intelectualmente, como reconoce en su “Autobiografía” (la modestia de los sabios, según sus seguidores) con mucho tiempo libre (su única actividad laboral fue la de prestamista para los pobres) y aficionado a la Naturaleza. Si leemos sus libros nos encontramos con que el método científico brilla por su ausencia y que su concepción de los fenómenos naturales está basada en especulaciones bastante simples sobre la cría de animales domésticos. Como no tengo mucha esperanza el que sus lectores se molesten en leer directamente a Darwin me veo obligado a poner cites textuales para que obtengan sus propias conclusiones.

En la introducción a “Sobre el origen de las especies por medio de la selección natural, o el mantenimiento de las razas favorecidas en la lucha por la existencia” explica su metodología “científica”:

“Al principio de mis observaciones me parecía probable que un cuidadoso estudio de los animales domésticos y de las plantas cultivadas ofrecería la mejor probabilidad de aclarar este oscuro problema. Y no anduve equivocado; en éste y en todos los demás casos de perplejidad he encontrado invariablemente que nuestro conocimiento, por imperfecto que sea, de la variación por medio de la domesticidad, daba el mejor y el más seguro norte. Yo osaría expresar mi convicción del alto valor de estos estudios, aunque hayan sido muy comúnmente descuidados por los naturalistas”.

Efectivamente, este tipo de estudio había sido “descuidado” por los naturalistas (es decir, los científicos) porque para un científico resulta absurdo extrapolar las actividades de los ganaderos y los agricultores cuyas actividades son una distorsión consciente de los fenómenos naturales, es decir, no permitir que los individuos normales se reproduzcan y dejar reproducirse sólo a los animales que les interesaban, obesos, o de patas cortas o con mamas hipertrofiadas… a los fenómenos que se producen en la naturaleza, donde los animales que se reproducen son los normales y sanos. Lo que “los naturalistas” pretendían comprender eran los fenómenos naturales. Y no parece que la metodología de Darwin fuese la más adecuada:

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