19/12/11

En el Vórtice



Imágenes del sueño de este andar por la vigilia que pace despertares. Un salto y un después que ya no está. Un tiempo recordado que aún no ha sido. El gato volador. Las aguas miles. Las voces sublevadas de mi pecho. Todo para ustedes, amables testigos.

María Villares

2/12/11

ENTEÓGENOS: Entrevista con Josep María Fericgla



   ¿Qué son los enteógenos?


  Son substancias que permiten modificar, en cierto sentido, el estado habitual de nuestra consciencia. También se pueden conseguir estos estados con respiraciones o con técnicas mucho más lentas como la privación sensorial de los ascetas cristianos en la Edad Media, que se metían en una cueva durante semanas sin comer, sin luz y sin nada. Yo me sirvo de substancias, de ciertas respiraciones y de sobreestimulación sensorial, para crear un caos de los sentidos en las personas. El resultado es muy parecido. 



   Para entenderlo es necesario comprender que el aparato cognitivo humano tiene estructura de sistema y, como tal, una de sus características principales es el automantenimiento. Lucha por mantener su identidad, con independencia de que ésta sea correcta o no. La psicología se ha percatado de que nuestro sistema queda fijado entre los tres y los siete primeros años de vida. Nadie cambia. Bueno, nadie es una palabra demasiado grande... La inmensa mayoría de las personas no cambian, sino que pasan la vida realizando movimientos de adaptación, cuando cambia su entorno, para mantener su sistema original. 



   En cierto momento, la humanidad descubre los enteógenos. No sólo la humanidad, ya que los animales también consumen enteógenos, por lo que yo diría que estamos hablando de algo inherente a la vida. Con estas substancias se puede desestabilizar el sistema de forma periódica. El correcto uso de enteógenos permite romper el sistema cognitivo para aumentar su complejidad y, por tanto, su capacidad de adaptación eficaz a la vida. A menudo es doloroso, ya que el sistema evita a toda costa el desequilibrio, pero también es cierto que del caos surge la mayor creatividad. Es muy importante recalcar que debe hacerse un buen uso de ellas porque son substancias muy potentes. No es por casualidad que otras sociedades las tengan por asuntos sagrados a los que tienen muchísimo respeto.

    ¿Cuándo comienza Occidente a trabajar con enteógenos? 

 
   Hablando sólo del presente siglo, Albert Hofmann descubrió el LSD en 1943, y el laboratorio que lo sintetizaba comenzó a difundirlo entre los psiquiatras. Se utilizaba en ámbitos clínicos con dos fines: para que los psicoterapeutas vivieran el caos de la psicosis por unas horas y mejorasen así su praxis profesional; por otro lado, en terapia se empleaba justo para lo contrario: para reestructurar trastornos de la personalidad, de conducta, etc. Se obtuvieron magníficos resultados en la desintoxicación de alcohólicos y heroinómanos. También había en aquella época, aunque no se hablaba de ellos porque no molestaban. 

   Yo diría que se produjo una confluencia histórica porque, casi al mismo tiempo, la Generación Beat estadounidense descubrió los hongos psilocíbicos mexicanos y la marihuana. Era un movimiento artístico: pequeñas minorías de escritores, poetas, filósofos, psicólogos... Aprendían de los indígenas a experimentar con mucho respeto. No era un juego. Descubrieron algo que les permitía percibir la realidad de una manera radicalmente distinta y que podían incorporar después a su vida cotidiana. 

   Pronto los mismos Beat descubren el LSD, que se fue expandiendo ya excesivamente. Se perdió un poco el control y el respeto a estas substancias. Pero también fue un gran experimento histórico en una sociedad como la nuestra, en la que el cristianismo había cortado siglos atrás toda experimentación con substancias psicoactivas. Sólo escapó el alcohol, su propio psicótropo.

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