6/10/11

Hacia una nueva ciencia de la vida

Fotografía © María Villares
Parte VI         
Filosofía de las ciencias y el cambio de racionalidad, de Mauricio Abdalla
Viene de Parte V: La creación de la ciencia

Cuando la base factual de la ciencia comienza a cuestionar los principios de las teorías hegemónicas y estas no consiguen aportar explicaciones satisfactorias para los nuevos datos, se hacen necesarias nuevas teorías. Pero, como ya fue afirmado aquí, las teorías no son “descubrimientos” en la Naturaleza. Se tratan de diálogos entre el ser humano y la Naturaleza. Por eso, las nuevas teorías deben acarrear también elementos de la subjetividad humana. Y aquí entramos en otro campo de discusión.

¿Cuáles de las características subjetivas de nuestra época histórica deberían reflejarse en la elaboración de nuevas teorías sobre la Naturaleza? Admito que esta es una cuestión de ineludible dificultad. Sólo conseguimos percibir claramente los factores determinantes de nuestra subjetividad cuando nos alejamos de ella. Y el único factor de alejamiento, en este caso, es el tiempo: sólo ojeando la historia podemos percibir los elementos que caracterizaron una época. En cuanto que estamos viviendo esta época en “tiempo real”, apenas podemos conjeturar. Sin embargo, las conjeturas, cuando son bien fundamentadas, también nos auxilian para comprender el mundo en que vivimos. Mi hipótesis es que estamos viviendo una época de transición histórica. Todo proceso civilizador pasa por períodos de ascensión y caída: ascensión, cuando es capaz de incluir a la mayor parte de la humanidad en su modelo civilizador y de dar inteligibilidad al mundo a partir de su racionalidad; caída, cuando el número de personas que viven al margen o fuera de ese modelo civilizador se hace mayor que el de las personas incluidas y cuando su racionalidad comienza a confrontarse con los problemas que enfrentamos en lo cotidiano, sin conseguir aportarles inteligibilidad y soluciones. La historia tiene varios ejemplos de estos procesos.


La modernidad fue fruto del proceso civilizador protagonizado por la burguesía europea y por la racionalidad del mercado (con los principios subjetivos decurrentes de esta racionalidad).(NOTA 1) El mundo en que vivimos fue configurado a partir de las prácticas orientadas por ese proceso civilizador. Desde el punto de vista humanitario y ecológico, se puede decir que estamos asistiendo al período de caída del proceso civilizador burgués: hay más excluidos de la economía globalizada que incluidos en sus beneficios; la concepción de Naturaleza (y de nuestra intervención en ella) que caracterizó a la modernidad llevó al ecosistema al agotamiento y ninguna solución puede ser presentada dentro de la óptica del mercado; el mundo se volvió ininteligible para quien compartía el optimismo del desarrollo económico liberal, y la creencia en la autorregulación del mercado se ha revelado una gran ilusión. Tenemos, por tanto, a nivel global, una crisis ecológica, socioeconómica y humanitaria y una racionalidad que sólo refuerza esa crisis (la racionalidad de la competición, de la “absolutización” del mercado, del egoísmo individualista, etc.) y que no consigue proponer soluciones ni desarrollar nuevas formas de concebir el mundo.

Pero, al mismo tiempo, nuevas formas de comprensión del mundo van apareciendo como alternativas a la racionalidad moderna. En diversos lugares, millares de personas están desarrollando iniciativas económicas con base en la cooperación, en la integración ética con otros agentes y con la Naturaleza en ausencia de propiedad privada;(NOTA 2) una nueva concepción de Naturaleza, basada en la interrelación entre los elementos y en la relación de cuidado (y no de explotación) entre el ser humano y el ecosistema ha crecido como alternativa a la catástrofe ecológica (Boff, 2001; 2004); diversas experiencias de producción agrícola social y ecológicamente integrada y de consumo responsable se van poniendo en práctica; la reacción de la sociedad civil en diversas partes del mundo (y reunidas en el Forum Social mundial) contra la hegemonía del neoliberalismo y de la exclusión social ha generado un nuevo sentimiento de acción social transformadora; incluso grandes empresas privadas incorporan el discurso de la “sostenibilidad” como forma de aliviar la conciencia del peso de la forma depredadora en que se han conducido hasta hoy. En fin, la necesidad de cooperación y solidaridad entre todos y de todos con la Naturaleza ha despuntado como un nuevo Zeitgeist (espíritu de la época) que puede servir de base para una nueva racionalidad y un nuevo proceso civilizador.

Pero esto no es sólo una cuestión “ideológica” o de opción social. Conforme se ha visto antes, las intimas relaciones de la ciencia con la subjetividad humana convierten las discusiones científicas también en un espacio de reflexión social. Si en varias épocas históricas los principios fundamentales de la ciencia fueron caracterizados por la forma en como la sociedad estaba viendo el mundo, en nuestra época de transición histórica la ciencia no se puede eximir de incorporar nuevos principios para una nueva comprensión de la Naturaleza. Por el momento, podemos notar la incorporación de principios que no estaban presentes en el reduccionismo mecanicista de la ciencia moderna, como complejidad, cooperación, integración, autoorganización, etc. Pero en algunos campos de la ciencia, estos principios todavía no han sido oficialmente incorporados en una nueva síntesis.

Por tanto, podemos concluir que la ciencia (principalmente la Biología) tiene delante de sí todos los elementos necesarios para una gran revolución teórica: nuevos datos decurrentes de una mejor capacidad de “ver” la Naturaleza y una nueva racionalidad que se está gestando para contribuir con nuevos principios subjetivos que pueden colocarla en sintonía con nuestra época histórica. Los principios para un nuevo diálogo están dados. Y como la relación entreciencia y racionalidad es de retroalimentación, al mismo tiempo en que la ciencia se puede valer de nuevos principios para avanzar en su conocimiento del mundo, puede contribuir a fortalecer la nueva e incipiente racionalidad de la cooperación, de la solidaridad y de la sostenibilidad que puede salvar al ser humano y al planeta Tierra.

abril 2007
Autor: Mauricio Abdalla

Fuente: Evolución y Ambiente, en busca de un nuevo paradigma

NOTA:

(NOTA 1) Para una comprensión más detallada del proceso civilizatorio burgués, ver Abdalla (2002). Un resumen de ese libro en castellano (El principio de cooperación) puede ser encontrado en
http://www.iieh.org/

(NOTA 2) Las experiencias son innumeras en los países del Tercer Mundo. En el Brasil ellas han sido designadas de Economía Solidaria. Para conocer algunas de las experiencias económicas alternativas en elmundo ver Santos (2005).

Bibliografía Citada:

ABDALLA, Mauricio. (2002) O princípio da cooperação: em busca de uma nova racionalidade. São Paulo: Paulus.
ABDALLA, Mauricio. El principio de cooperación. http://www.iieh.org/
ABDALLA, Mauricio (2006). La crisis latente del darwinismo. Asclepio. V. 58, fasc. 1.
BOFF, Leonardo (2004). Ecologia: grito da terra, grito dos pobres. Rio de Janeiro: Sextante.
BOFF, Leonardo (2001). Saber cuidar. Petrópolis: Vozes.
BREHIER, Émile (1977). História da filosofia. Fascículo I. São Paulo: Mestre Jou.
CAVALLI-SFORZA, Luca, CAVALLI-SFORZA, Francesco (2002). Quem somos?: história da diversidade humana. São Paulo:Edunesp.
FOLEY, Robert (1993). Apenas mais uma espécie única. São Paulo: Edusp.
JACQUARD, Albert (1989). A herança da liberdade: da animalidade à humanidade. São Paulo: Martins Fontes.
KOYRÉ, Alexandre (1991). Estudos de história do pensamento científico. Rio de Janeiro: Forense Universitária.
KURZBAN,Robert; HOUSER, Daniel (2005). Experiments investigating cooperative types in
humans: A complement to evolutionary theory and simulations. Proceedings of the National Academy of Science of United States of America. V. 102, n. 5.
LEAKEY, Richard (1997). O origem da espécie humana. Rio de Janeiro: Rocco.
SANDÍN, Máximo (2006). Pensando la evolución, pensando la vida. Murcia: Crimentales. SANTOS, Boaventura de Sousa (org.) (2005). Produzir para viver: os caminhos da produção não capitalista. Rio de Janeiro: Civilização Brasileira.


3 comentarios:

  1. La Nueva Ciencia de la Vida está aquí ya, es un regalo que espera de vosotras su disfrute y u difusión...
    "Gaia. Una Nueva Biología" (escribo de memoria, ese es su titulo aproximado) es un libro primordial, de los años ochenta, con escritos Margulis, Varela, Thompson, Maturana, Bateson. Desde entonces, la idea de autopoiesis, como recreación continua o autocreación, para definir al organismo o ser vivo, no ha hecho más que consolidarse. En biología ha quebrado y reconstruido los propios cimientos de la evolución biológica (Margulis). Y más recientemente, la autopoiesis, ya provee de las herramientas para comprender la Consciencia (neurofenomenología, equipo de Francisco Varela).

    En este enlace hay un tutorial de autopoiesis muy practico e integrador: http://www.dca.fee.unicamp.br/~gudwin/ftp/ia005/Autopoiesis.pdf

    Estamos convencidos que la autopoiesis es aplicable a todas las disciplinas del conocimiento. "Todo vivir es aprender. Todo aprender es vivir"

    agustin antunez corrales, @agustinant, simbiodiversidad.blogspot.com

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  2. http://barcelona.indymedia.org/newswire/display/432677/index.php

    en este texto, que escribí ayer, puse ese título (El renacimiento del chamanismo) porque se me ocurrió en ese momento, como "idea-fuerza". Y hoy, al introducirlo en google, me he encontrado con el regalo de vuestro blog... Gracias! Estamos en la misma onda...

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  3. Hola, Agustín! Gracias por tu comentario y la info. El libro a que te refieres debe ser este: Gaia: implicaciones de la nueva biología, y se pueden visualizar algunas páginas en: Google Books

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