16/5/11

Desde Tuva...escuchamos la voz de la tierra



En Asia Central, una extensión inmensa de estepa que se extiende casi ininterrumpidamente desde Ucrania hasta la Gran Muralla China, se encuentra Tuvá, una pequeña república autónoma rusa situada en el área de influencia histórica de los Mongoles. Su capital, Kyzyl, reclama el título de centro geográfico de Asia. Fuera de este pequeño centro administrativo se extiende una tierra poblada por nómadas y pequeñas comunidades rurales en un mundo árido y duro, con temperaturas que caen por debajo de los 30º en invierno.

Esta naturaleza infinita y bestial ha venido moldeando desde los tiempos de Gengis Kan las tradiciones del pueblo que la habita, un folklore trasmitido casi exclusivamente de modo oral entre pastores nómadas. Entre esas tradiciones figura el canto de la garganta, una forma musical fruto de la vida en espacios enormes y solitarios. Es un tipo de canto que consiste en la alteración de la onda de sonido que produce la voz mediante la manipulación de la resonancia de las cavidades de la boca y de la garganta, logrando el cantante hacer sonar varias notas diferentes al mismo tiempo.


La etnomusicología encuentra una conexión fundamental entre este tipo de canto y el chamanismo que desde tiempos remotos se practica en Tuvá. Esa visión animista considera que la espiritualidad de los objetos se encuentra no sólo en su forma sino también en su sonido. Por eso, el canto de la garganta busca y logra emular al agua, a las aves, al viento. Por ese motivo también los cantantes se desplazan largas distancias para encontrar lugares, una montaña o un río determinado, en los que su canto suene mejor.



Hasta los lugares más recónditos de Tuvá fue conducido el bluesman estadounidense ciego Paul Penna para lograr el mejor kargyraa, la variante más grave y profunda del canto de la garganta que había aprendido de modo autodidacta, aquella que produce entre cuatro y seis tonos graves simultáneamente. Penna fue el primer occidental en participar en el Khoomei Symposium dedicado al canto de la garganta y que se celebra cada tres años en Kyzyl, consiguiendo el premio en esa categoría, una hazaña relatada en el asombroso y fascinante documental Genghis Blues.

Si raro y difícil fue alcanzar este recóndito lugar para Paul Penna y sus amigos, igualmente complicado debió resultar el camino inverso. Aquel que llevó a la cantante Sainkho Namtchylak a buscar lugares donde su voz sonara mejor y más libre, incluso fuera de las fronteras de su Tuvá natal. Buena conocedora del cante de la garganta desde su infancia, no pudo desarrollar una carrera musical en su tierra debido a las limitaciones que la tradición impone a las mujeres. Por eso se desplazó hasta Moscú para continuar su formación musical, adentrándose entonces en el jazz y la música experimental al tiempo que continuaba su exploración de otras músicas tradicionales siberianas. Después, emigró a Centroeuropa, fijando su residencia en Viena, donde empezó a desarrollar cada vez más proyectos en solitario donde mezcla sus raíces musicales con patrones y sintetizadores electrónicos e instrumentaciones occidentales.


Oigan esto: YOU ARE THE SHAMAS OF YOUR LIFE

Su álbum Stepmother City, publicado en 2000, reconcilia esos elementos en un hermoso canto a la naturaleza y a la espiritualidad. Combina de un modo único instrumentos antiguos de Tuvá como el igil, el kurai o el doshpuluur con programaciones de ritmos creadas electrónicamente y suaves pads de sinte, sumándole a todo ello una banda de estudio formada por músicos de diferentes países y el sampleo de piezas de diferentes orígenes. El resultado de esta amalgama es equilibrado y bello, una fusión sensata y profunda.

El disco es un viaje fabuloso a través un mundo antiquísimo donde la naturaleza y sus criaturas se entremezclan constantemente. La voz de Sainkho recorre una gama de registros vasta, transitando a lo largo del álbum diferentes paisajes y estados de ánimo, desde lo festivo en Dance of Eagle donde se combina maravillosamente con el shakuhachi hasta la introspección de Order to Survive o el canto místico de Ritual Virtuality. A veces vuela alto y recorre espacios etéreos y despejados, para descender después hacia lugares donde su voz estalla en mil fragmentos de sensibilidad amarga e intrigante. Es el paso de Old Melodie hacia la espectacular Lonely Soul, cuando Sainkho parece caer desgarrada al suelo y retorcerse y su alma aúlla y muda de forma y se transforma dolorosamente hasta arrinconar el pecho del oyente en algo muy pequeño y cercano al llanto. Como su nombre, Boomerang nos lanza finalmente desde ese estado mágicamente traumático hacia la inmensidad de la naturaleza de nuevo.

Oímos entonces el sonido del agua, los afluentes del majestuoso Yenisei que nace en la cordillera de Tanu-Ola. Oímos las aves que cruzan a toda velocidad la estepa ilimitada o creemos intuir por un momento en la tundra de Ubsu-Nur moverse al Leopardo de las Nieves. Y surge entonces la duda, ¿no hemos oído todo eso ya en la voz de Sainkho Namtchylak?


Artículo original de: PLANETA MODULAR


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