15/4/11

LA VIDA ESTÁ “ALLÁ AFUERA“

Foto: María Villares
A propósito de las alergias..

Se le llama alergia a una reacción de rechazo a algo externo. Por ello se dice que “se es“ alérgico a cosas que están fuera de nosotros en tanto humanos, esto es: a las plantas, los animales, los insectos….a todo aquello que está flotando en el polvo, en el aire, de manera natural.

Por “natural“ se entiende lo que tiene existencia por sí mismo, es decir, que no ha sido inventado por el hombre. Con respecto de esto, es curioso cómo se hace difícil defender esta distinción entre lo natural y lo que no lo es, ya que la manipulación humana se ha extendido tanto, ha logrado alterar tanto el curso de la vida, que todo ello se tiende a considerar natural. El argumento de que “si el hombre es natural, todo lo que él crea también lo es“, nos sitúa en una paradoja.

De cualquier modo, al respecto de esta dicotomía, ya comenté en un artículo anterior (Hombre y Naturaleza) que un punto clave que permite hacer esta escisión se encuentra en nuestra capacidad de decidir de forma consciente o no acerca de los verdaderos propósitos que mueven a la especie humana. Tenemos el poder, y debemos hacerlo, de cuestionar nuestra visión de la realidad y de ver hasta qué punto estamos yendo por un callejón sin salida.



Para esto, habría que situarse en una perspectiva diferente a la que proviene de una visión reduccionista de las cosas, porque así el enclave de nuestra identidad sería mucho más flexible, y me refiero con “identidad“ a ese punto con el que nos identificamos y reconocemos en cuanto “Ego“, y concebimos de este modo un espacio exterior que nos circunda, donde existen las cosas “que no somos“, porque no nos identificamos con ellas, quedan “fuera“.

El adentro y el afuera, vuelven a resonar como la dicotomía Hombre-Naturaleza, lo cual se basa en el cliché de la batalla por la dominación. Nos hemos estado creyendo que la vida es una lucha constante, donde tenemos que estar activos, empujando, expandiéndonos… Se hace evidente que nos toca atravesar el espejo, trascender esta dualidad. Para ello el primer paso es situarse en la visión “opuesta“.

Por ejemplo, en vez de imaginarnos que estamos dentro de un cuerpo, separados del espacio exterior por el límite de la piel…cerremos los ojos, sintiendo que somos el universo, que es capaz de percibirse a sí mismo a través de este punto neurálgico que está detrás de nuestros ojos. No es difícil, sólo toca intentarlo. Somos, en la vida, una parte diminuta de una gran red vibrante, conectada con todas las otras partes.

Asimismo, en los mundos “civilizados“, tan alejados de la vida de las plantas y los animales y los insectos, se ha creado la ilusión de que el hombre está reaccionando a la defensiva contra “agentes externos“ que cada vez escasean más en su medio, es decir, están siendo alérgicos a la vida natural.

Viven dentro de casas pintadas con pintura plástica, rodeados de objetos sin vida, de equipos electrónicos, de cortinas sintéticas. Mantienen las ventanas cerradas la mayor parte del tiempo y limpian con productos de limpieza de química agresiva, para luego atomizar las habitaciones con sprays de perfumes artificiales. Se bañan con agua clorada, se untan cremas con petróleo, comen alimentos procesados llenos de aditivos, vegetales que han sido bombardeados con plaguicidas, o carnes de animales que han sido engordados con hormonas, prisioneros en una estrecha jaula toda su vida. Limpian el inodoro con ácido y bombardean el cuarto de baño con perfumes para no oler ni su propia mierda. Luego la mierda y el ácido van al río, a ese mismo río por donde ya casi nunca pasean porque no quieren ni ver cuánto lo han contaminado. Respiran el smog de las ciudades, pero se espantan cuando empiezan a salir las flores de los pocos árboles a los que les han permitido seguir vivos.

Y por aquí se sigue viendo claro qué es todo con lo que nos identificamos y todo lo que dejamos afuera. Está claro que nuestra tecnología y todo lo que ha inventado el humano, forma parte de él, porque está integrado en nuestro Ego social. Y está también claro que seguimos considerando como agentes externos a las plantas y los animales y todo el universo “inorgánico“, es decir, la tierra, los minerales. Todo lo que “no somos“, es usado y martirizado a nuestro antojo, sin ningún respeto. Si queremos consumir a la naturaleza, no hay que preguntarse nada, sólo hacerlo, y así hasta esquilmarla, ya que ella no puede protestar ¿…?

Luego, la parte de la vida que es más pequeñita, la más difícil de domeñar, esto es, los microorganismos, los virus, las bacterias, son considerados como entes nocivos. Claro, como que se nos escapan al control y les tenemos miedo. Todavía muchos “científicos“ creen que es por ahí por donde está la causa de las enfermedades y la muerte humanas, mirad hasta qué punto los tenemos demonizados.

Por suerte, están surgiendo visiones nuevas de científicos que intentan elaborar otras visiones, para dejar un mejor legado a la humanidad. Debería parecer lógico admitir que el planeta entero está cambiando y hacen falta visiones nuevas. Ya el mundo no es el mismo, debemos dejar de regirnos por esos patrones de interpretación de la realidad que han venido controlándonos desde hace siglos. Es tiempo de recuperar las visiones anteriores a la era tecnológica que el pie del materialismo enterró a su paso, para poder re-aprender y avanzar hacia visiones trascendentes.

No podemos andar por la vida creyendo que el polen de las flores puede hacernos daño. Puedes elegir no participar de ese consenso. Puedes elegir cambiar tu percepción de las cosas, cambiar tu realidad. No caigas en la trampa de perderte la primavera, y vivir encerrado en una casa aséptica, con un perfume artificial que no proviene de ninguna flor, frente a una pantalla donde hay un prado artificial lleno de flores irreales y una delgada muchacha perfecta. No, esa no es la realidad, ese es un mundo virtual que no te ofrece la felicidad.

La vida está allá afuera. Busca las flores de verdad, el prado bajo el sol, los ojos y los cuerpos de verdad. Cuando te des cuenta, verás que lo que te enferma es alejarte de la verdadera naturaleza, es no respirar aire puro, es haber olvidado respirar con plenitud.

16 de abril de 2011 continuará….

María Villares

3 comentarios:

  1. Ay María! Te habla un alérgico incurable...
    Tengo alergia a la intransigencia, a la intolerancia, a los dogmas, al totalitarismo, al borreguismo y al servilismo.

    Hay una escena que no puede causarme más que una sonrisa malévola: Un musculado pseudoatleta corriendo en una cinta de correr encerrado en un gimnasio... como si el mundo fuese pequeño!!

    Me siento rodeado de muchas personas como las que describes, que no se dan cuenta que viven en una cárcel por las dimensiones inmensas que tiene esta.

    Pedro

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  2. Excelente y sabio María¡¡¡¡
    Abrazo
    Julio Fowler

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  3. María! ... Pedro! ... Julio!

    En verdad somos alérgicos? Yo me había tragado el cuento de que estábamos locos.

    Como si nuestro ser, incluyendo nuestro cuerpo no fuese poéticamente más de la tierra que de nuestro ego.

    Gracias por existir amigos, quiero contarles que yo me he dado cuenta que nuestro cuerpo es la poesía andante de una existencia destinada para esa poesía, para la belleza. Como dice Mckenna: "...para el Arte! No para revolcarnos en el lodo".

    Me sorprende que los que nos rodean no se den cuenta. Como si no fuese poético que nuestro cuerpo necesite del viento para limpiar nuestro ser, talves hasta nuestra alma, para transportar en nuestra sabia sangre ese respiro que damos hacia cada una de nuestras moléculas, que nuestro cuerpo exista y sobreviva gracias a los elementos, somos verdadera alquimia.

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