1/1/11

A PASO DE LOBO: En torno a Andréi Tarkovski

Stalker
Por Clara Janés

Era avanzada primavera. Estábamos en la terraza encauzando los nuevos brotes de la Parra Virgen y cuando el sol inició su mutación crepuscular, nos sentamos para hacer una pausa. Aquella luz y aquella súbita quietud enmarcaron la música de Bach que nos acompañaba. Nos miramos reconociendo algo y Adriana dijo: "Atmósfera Tarkovski". Era la calidad de la transparencia, el difuminarse de los límites, un sentir equivalente a las imágenes invertidas vistas en el agua desde el globo de Andrei Rublev, el cielo y la nube elevándose en lo más hondo, el vuelo cruzando la corriente, el árbol hallando en el abandono del descenso lo erguido de la elevación, la inmensidad que de pronto se hacía abarcable, la armonía. 

El Espejo
"No hay que ir a ver mis películas: lo que hay que hacer es vivirlas conmigo - pero ¿quién es capaz de ello?", escribió Tarkovski en su diario. Había estratos, orientaciones previas a la confluencia: durante años sólo la música de Bach, durante meses los dibujos de Leonardo como mano sosegada que conduce al sueño: una rama de mora, unas bellotas, las flores de Estrellas de Belén, un caballo, las proporciones del caballo, el hombre vitrubiano, la teoría de las sombras, los estudios para el vuelo mediante instrumentos, el ala fija... Pero en aquella atmósfera las cosas cobraban carácter de aparición, de epifanía. Se trataba de algo casi invisible, casi inexpresable, que abolía toda pregunta.


Stalker
"El hombre existe desde hace mucho y sin embargo duda aún de lo esencial: que su existencia tenga un sentido. ¡He aquí lo más sorprendente!", escribía Tarkovski el 20 de septiembre de 1978. Y otro día citaba a Andrei Biely: "El arte es una necesidad religiosa del espíritu". Años antes había anotado esta reflexión: "En sí misma la creación es una negación de la muerte". Y: "Si queréis saber en qué consiste mi vocación, diría: alcanzar el absoluto, esforzándome en elevar siempre más el grado de maestría de mi arte. La dignidad del artesano. El nivel de la calidad. Perdida por todos, porque se había vuelto inútil, y sustituido por la apariencia, la ilusión de la calidad". En otra ocasión salíamos del cine -habíamos visto El espejo-, y Adriana me explicaba: "Se trata del niño no amado que, por este motivo, de mayor no puede amar. Fíjate en la mirada de la madre. Para ella sólo existe ella misma, de ahí el espejo y su deseo de tener una niña". Pocos días después íbamos con Jeaninne [J. Mestre, actriz] a ver Stalker. "Es la mejor", observó Jeaninne. El tempo lento, comprendí aquel día, era necesario -luego leí su frase: "El tiempo es un medio de comunicación"-; y también que los personajes que entran en Zona representan la ciencia, el arte y la bondad. "La conclusión es la inmortalidad. El hombre es una energía, esta energía puede separarse del cuerpo, pero sigue existiendo. Sólo un hombre como Stalker, en armonía consigo mismo y con el universo, puede llegar a dominarla, mientras escapa a los demás: por ello es peligroso y quieren matarlo. Por ello tiene una hija mutante, sin piernas, porque no las necesita: de momento mueve los vasos con los ojos, luego volará", subrayó Adriana.

El Espejo
"Sí, el espacio, el tiempo, la casualidad, son formas de la conciencia, y la esencia de la vida está más allá de estas formas", escribió el cineasta el 29 de marzo de 1982. Jeaninne observaba siempre en él su inmensa capacidad. Yo, en el sueño, cruzaba Zona. Así anoté el 18 de septiembre del 94: "Estaba de viaje sola. Iba por habitaciones pequeñas conectadas con otras por cristales, escaleras, puertas, sin ninguna intimidad. Antes de llegar al avión tenía que pasar por un lugar extraño, medio encharcado, que contenía distintos paisajes, piedra rojiza, rocas, precipicios, espacios perdidizos, angustiosos... era una prueba laberíntica que yo vencía. Al salir me daba cuenta de que era Zona. Poco después estaba con una mujer allí mismo, dispuesta a entrar de nuevo, pero ella no quería aventurarse: "¿no te das cuenta de que todo son trucos? Esto es el tinte con que tiñen el agua del color de la sangre -decía señalando unas manchas terrosas junto al agua-. Todo es cartón piedra. ¿Para qué pasar angustia por una ficción? Yo no lo haré". "Pero el miedo es real, la angustia vencida es real, la victoria es real", le contestaba. Al poco la mujer había desaparecido y yo, en un bar, hablaba con un hombre. Éste, súbitamente, se levantaba y me decía: "Ve tú, yo no entraré". Otro día soñaba estar recorriendo un hermoso laberinto, andando siempre sobre telas persas mojadas -las zonas encharcadas de Zona- y de pronto, presa de una gran angustia, por la certeza de que Tarkovski estaba fuera y se iba a marchar, emprendía una carrera velocísima. Cuando lograba salir, sólo veía unas personas silenciosas y un coche en cuyo interior estaban dos chicos muy serios: Tiapus y Senka [hijos de Tarkovski], tal como aparecen en la foto de su entierro.

El Sacrificio

"Me siento tan solo... Y este sentimiento se hace tanto más aterrador cuando uno se empieza a dar cuenta de que la soledad es la muerte", escribió el 22 de octubre de 1979. Pero meses antes anotaba: "[...] creer, hacia y contra todo - creer. Nosotros estamos crucificados en una sola dimensión; en cuanto al universo, él es multidimensional. Nosotros lo sentimos y sufrimos al no poder conocer la verdad. Pero conocer no es necesario. Lo que es necesario es amar". Luego fue en el campo. Paseaba con Jeaninne y llegamos a un espacio de rocas inmensas con manchas de musgo seco y otras llenas de florecillas rosadas: un lugar virgen, intocado, en el cual el cielo, los árboles y la piedra formaban una unidad a la vez desolada y alentadora. "Tarkovski", dije. Y ella, saltando sobre las lajas para evitar las flores: "No quiero pisar Tarkovski...". Tenía razón: hay que ir a paso de lobo (1).

El Espejo

"Todo en esta vida es atroz, excepto el don de la libre voluntad". "Soy, creo, un obseso de la libertad. [...] La libertad es el poder respetar en sí mismo y en los otros el sentimiento de la dignidad". Son frases del 22 de junio del 80 y del 4 de junio del 81, respectivamente. Asimismo apuntó: "Sólo el amor es capaz de resistir a esta destrucción universal... El amor... y la belleza. Yo creo firmemente que sólo el amor puede salvar al mundo. Sin él irá a su perdición. Todo va ya a ella".

He vuelto al lugar de las lajas, de nuevo este año iluminan la piedra las diminutas flores. Y ya se va acercando el momento de ocuparse de la Parra Virgen. Hace unos meses fue una vez más la música de Bach. Oía la Pasión según san Mateo porque había mucho trabajo entre el ramaje, las semillas, el renovar la tierra... De pronto la voz de los coros me hizo poner en pie: tenía ante los ojos los títulos de crédito de Sacrificio: solemnidad y sutileza, dolor y triunfo unidos. El fuego había acabado con el mundo antiguo. Nadie sabía la verdadera causa. "Un hombre ha recibido la posibilidad de ser feliz. Tiene miedo de aprovecharla porque cree que la felicidad es imposible y sólo un loco puede ser feliz. Las circunstancias, sin embargo, convencen a nuestro héroe, y se decide a usar la posibilidad recibida y a ser feliz. Y enloquece. Entra en comunicación con el mundo de los locos, que no son sólo locos; gozan también del don de estar en comunicación con el mundo mediante lazos que el hombre normal no posee" (15 de febrero de 1972). "Nuestro conocimiento es como el sudor o los excrementos, es decir, funciones que acompañan la existencia y que no tienen nada que ver con la verdad. La única función de nuestra conciencia es la creación de ficciones. El verdadero conocimiento nace del corazón y del alma" (10 de julio de 1981). No por azar la imagen es determinada imagen en Tarkovski, la luz, determinada luz, y determinadas son la música y los temas. Todo halla su origen en esa captación sabia, en esa inteligencia clara, que le hizo escribir también: "Admito la fe, pero no creo en el conocimiento". Y: "La fe es el conocimiento por el amor".

Publicado originalmente en la revista Rey Lagarto, Año VII, nº 24 -1995 (IV).

NOTA
(1) La palabra stalker, explica Tarkovski, deriva del verbo inglés to stalk, que los franceses traducen por marcher à pas de loup. Por resultar para mí muy gráfica, adopto esta imagen. 


Autora: Clara Janés
Fuente: Andrei Trakovsky.org 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Comparte comentarios interesantes, que aporten conocimiento a los demás. Muchas gracias!

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

Enlaces a otros blogs: