26/1/10

Lo que los montes regalan

(Fotografía de Amaury Pupo, en El Escambray)


Fuimos por entre las praderas inclinadas en busca de un lugar, al pie de la montaña, por donde corría la parte más caudalosa del río. El camino se hizo largo porque íbamos de un lado a otro recogiendo cuanta fruta encontrábamos a nuestro paso. Llegamos por fin al sitio, que nos costó dar por real pues tenía la belleza de los lugares poco abusados por los humanos y porque encontramos allí animales con cierta libertad: caballos corriendo a su aire en aquel verdor, grupos de chivos grandes y pequeñitos que iban juntos de un matorral al otro y algún que otro cerdo -de esos que los campesinos dejan vivir en el monte-, que asomaba en la distancia con gesto huidizo.
Pusimos nuestra tienda de campaña allí, soltamos nuestras cargas y fuimos a probar el río. Tras renovar fuerzas con el baño helado, dimos una vuelta por el lugar y encontramos limones con que hacer una limonada que acompañara las frutas que llevábamos.
Al rato empecé a sentir el cuerpo pesado, un poco adormecido. Comencé a escuchar mis pensamientos como si vinieran de una emisora radial y el propio hecho de atenderlos con intensidad los hizo disminuir hasta dejarme en silencio casi total. Miré hacia la tienda, encontré a mi amigo en su interior acurrucado como un bebé. Me senté no lejos de la entrada para analizar lo que sucedía, pero antes de poder echar a andar mi mente reparé en mis manos que de tan distintas ahora tenían dedos de coral. Toqué las yerbas esponjosas y comencé a sentir el sonido de los insectos y pájaros que se turnaban, se unían, se entremezclaban con total armonía. Para mi asombro, desde las nubes que retumbaban en el horizonte por donde se escondía el Sol, cada cierto tiempo venía un rugir calmo como tambores que encajaban perfectamente en la sinfonía a mi alrededor y le proporcionaba un ritmo de fondo. Sentí una alegría indescriptible. Por primera vez me sentí a gusto en el mundo.
Entré en la tienda de campaña, ahora de colores más intensos, y en lugar del techo de nylon a modo de iglú vi unas alas de mariposa que nos protegían resplandecientes en la luz del ocaso. Encontré a mi amigo retorciéndose en el suelo y mascullando: ¡Es muy fuerte! ¡Es muy fuerte! Decidí cuidarlo sin perder la calma. Pegué mis manos a su cuerpo, me mantuve en mi sitio y traté de respirar buscando fuerza. Presté atención a los sonidos que nos rodeaban. Sentía que todas las criaturas del monte eran conscientes de nuestra presencia. Cuando escuché a un cerdo que desde la montaña nos observaba y se burlaba con una risa imposible de describir, me aparté de ese sonido desconcertante para no perder el control y volví la atención hacia mí.
En un cerrar de ojos se abrió un vórtice de oscuridad inabarcable que pronto me tragó. Recordé episodios y sitios de mi vida. Los sufrimientos los sentí ajenos, mis aventuras pasadas irreales y ciertos escenarios en que había estado cobraron vida propia. Salí de mi persona, del tiempo y del lenguaje como quien se desprende de una membrana hipnotizante. Viajé a lo inconcebible a través de un árbol humano, rumbo a sus raíces y encontré allí el miedo que nos paraliza: “El hombre teme, le teme a la muerte, le teme a la vida y no lo sabe”. Eso escuché en aquellas profundidades y pensé que todo cuanto vivía entonces no iba a poder recordarlo, pero sentí que si regresaba alguna vez de ese largo viaje, le contaría a todos lo que había visto como si llevara al mundo la antorcha de la vida.
Al regresar de tal embudo cósmico mi compañero dormía y, entre los ritmos de la noche, descubrí que yo había muerto. Lo único que logró paliar la desesperación de algo en mí que se negaba a morir, era comprender que esto no tenía la menor importancia. Esta fue la primera muerte. Así comenzó la vida.

Delonis Escalante

Murmuraciones del Espejo



Montaje de fotos y voces, por María Villares

25/1/10

Desunidas de la mágica rueda que las tejió

(Dibujo de María Villares, técnica mixta)
Cabezas de fuego cambiadas por espejos, brillos proyectados hacia  las fauces del poder, rebotes nauseabundos que bosquejan  imposibles encuentros…Desunidas de la mágica rueda que las tejió, salen lanzadas al espacio las palabras sordas y chocan con las paredes grises que ignoran  la luz al otro lado. Más, no importa. El canto es siempre la substancia que transgrede, y no hay oficio más noble que el silencio ante la lucha del salitre y el herrumbre.
Ataviada con sucesivos despertares, llega la aurora a contarme travesuras de ultramundo. Me siento en su regazo, cierro los ojos y respiro. Viene andando un futuro que no conozco, una nueva vuelta de tuerca sin vendar, un mesías sin nombre ni forma ni promesas ni gritos. Viene andando la muerte para todos, lenta y sana paradoja, la muerte que es el cambio y el olvido. Habrá un nuevo despertar sin rumbo, o con el rumbo que te digan los de arriba. Tú siente sólo lo que late en ti, sin hacer ninguna lectura, y te saldrás del cuento, de la matrix paridora de mentiras. Hay tantas voces que dicen gritar por ti, que apenas te escuchas a ti mismo.
María Villares

23/1/10

Quetzalcoatl y el Andrógino

Por Rubén Lombida y Frank Díaz
Tomado de "Ensayos sobre la Naturaleza del Avatar"


En los últimos estudios relativos al pensamiento tolteca, se apunta a vindicar la figura de Quetzalcoatl, núcleo de la Toltequidad, como imagen arquetípica proveniente de la misma región de la conciencia humana de donde vienen sus homólogos en otras culturas. La imagen arquetípica, en este caso, es la del Mesías o Avatar, el fenómeno cíclico de la manifestación divina por medio de la encarnación en el cuerpo de un ser humano.

El presente artículo está dedicado a Quetzalcoatl, el Avatar por excelencia de las tierras americanas, examinando varios aspectos de su condición avatárica, en especial, la androginia. Para eso, empezaré refiriéndome brevemente al fenómeno avatárico en sus características más esenciales, para luego centrarme en la androginia como ejemplo de la condición avatárica de Quetzalcoatl.

22/1/10

Imágenes de Canasí


Fotografías de Roberto Rafael Roque Argilagos, enero de 2010, en la desembocadura del río Canasí,Cuba.




"Cuba es la isla, el aislamiento....la burbuja azul y a la vez el ahogo...las ganas tremendas de "hacer" y a la vez la impotencia.... Te crees que saltando.....encontrarás la orilla más verde...
Todavía la estoy buscando."


María Villares



19/1/10

De sueños y visiones

(Imagen de Alex Gray)

 Oni Xuma: Soñé que estábamos juntos hablando de crear un ser humano, y éramos invisibles…. Lo único que veía era a ese ser humano sentado en una mesa larguísima, como en un comedor donde había otras igual. Y ahora hablando contigo me acordé que en algún momento veía cómo ese ser humano proyectaba lo que veía.
María Villares: proyectaba sus pensamientos?
Oni Xuma: lo veía y me decía a mí misma: vaya, parece un proyector de cine este tipo, proyectaba toda la realidad.
María Villares: su percepción....hacia dónde la proyectaba? en la pared? o era como holograma en el espacio...?
Oni Xuma: Al espacio, sí. Era más una comprensión que una imagen.
María Villares: y cómo era el hombre?
Oni Xuma: Pues era básicamente un molde…
 María Villares: como de yeso, blanco?
Oni Xuma: no, de carne y hueso.
María Villares: y estaba vestido o desnudo? 
Oni Xuma: ya sabes, en los sueños a veces no sabes si la gente está vestida o desnuda.
María Villares: es que si está desnudo puede significar pureza....
Oni Xuma: más bien desnudo, sí, significa pureza, estaba nuevecito.
María Villares: Qué bien, creo que es un buen sueño.....tiene que ver con la utopía de crear un nuevo pensamiento para Cuba y el mundo, libre de "falsos vestidos".
Oni Xuma: y no le veía más ninguna característica salvo esa, que lo veía proyectando como un proyector.
María Villares: Me anima tu sueño! Lo de proyectar no sé qué puede ser....¿que pertenece al futuro?...o que en vez de ser un reflejo del disparate que es el mundo...va a proyectar una mente superior?...Ah si, eso! Las ideas de superación de que estábamos hablando!
Oni Xuma: pues en el sueño cuando veía eso recordaba que nosotros somos así, proyectores de nuestra realidad, pero no somos conscientes de eso. Entonces, haciendo una interpretación, sería que ese nuevo ser humano, es consciente de sus proyecciones, es consciente de que es el Creador de la realidad, ya no está sujeto a una realidad que han construido para él.
María Villares: e intenta superarse a sí mismo a través de ellas, enfocándose en una mente superior.
Oni Xuma: él mismo hace su realidad. Sí, ya él es la mente superior, la mente de Gaia, la mente vegetal, como dice Mackenna, que es pura creación, ensueño puro. Ya no es esclavo de las proyecciones de una mente impuesta.

Canciones de la experiencia del peyote; poesía huichola

Allá fui en la escalera azul del cielo.
Allá fui donde las rosas florecen,
donde las rosas hablan.

No oí nada. Nada oí.
Silencio.

Fui allá donde las rosas cantan,
donde los dioses aparecen
en la escalera azul del cielo.

Pero no oí nada. Nada oí.
Silencio, silencio.

Quién sabe por qué
los cerros se pararon
allá en Virikota.

Quién sabe por qué
los cerros hablan
allá en Virikota.



Ómnibus de poesía mexicana
Presentación, compilación y notas de Gabriel Zaid.
Pintura huichola: El abuelo Peyote.

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18/1/10

Diluir el Ego en lo Trascendente...

Dibujo de la serie: "El camino de las hormigas", por María Villares

 "El Yo desaparece pero en el hueco que ha dejado no se instala otro Yo. Ningun dios, sino lo divino. Ninguna fe sino el sentimiento anterior que sustenta a toda fe, a toda esperanza. Ningún rostro sino el ser sin rostro, el ser que es todos los rostros. Paz en el cráter, reconciliación del hombre -lo que queda del hombre- con la presencia total."
Octavio Paz

Vuelve la consciencia perceptual de pertenecer a ese viaje, a ese vertiginoso vuelo que nos desplaza desde el punto central hacia todas las periferias circunstanciales, mientras vamos tejiendo y tejiéndonos a la red de los miedos y las luces.
Me muevo entre los mundos, perpleja de asombros y misterios, evadiendo los vórtices que me quieren atrapar, con falsos reclamos y vacuas promesas, y avanzo hacia donde el espacio se abre ante mi intento tenaz de atravesar límites.
La vida es esa danza salvaje donde hermosos cuerpos vivos forman el círculo, tomados de la mano, con esqueletos, fantasmas y toda suerte de espíritus. Cantamos y bailamos y a través de nosotros se expresan las voces que siempre han existido. No somos nuevos, sino un eterno decursar de formas mutantes que van intercambiando máscaras.
Sólo hay una forma de trascender las cadenas del ego, esa fuente de atávicos temores y ansias de aceptación, y es diluirlo en lo Infinito...
María Villares

13/1/10

"El derecho de soñar", por Eduardo Galeano


"La utopía está en el horizonte. Camino dos pasos, ella se aleja dos pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. ¿Entonces para que sirve la utopía? Para eso, sirve para caminar."
Eduardo Galeano

"Los Nadies", de Eduardo Galeano


Los nadies


Sueñan las pulgas con comprarse un perro y sueñan los nadies con salir de pobres, que algún mágico día llueva de pronto la buena suerte, que llueva a cántaros la buena suerte; pero la buena suerte no llueve ayer, ni hoy, ni mañana, ni nunca, ni en lloviznita cae del cielo la buena suerte, por mucho que los nadies la llamen y aunque les pique la mano izquierda, o se levanten con el pie derecho, o empiecen el año cambiando de escoba.
Los nadies: los hijos de nadie, los dueños de nada.
Los nadies: los ningunos, los ninguneados, corriendo la liebre, muriendo la vida, jodidos, rejodidos:
Que no son, aunque sean.
Que no hablan idiomas, sino dialectos.
Que no profesan religiones, sino supersticiones.
Que no hacen arte, sino artesanía.
Que no practican cultura, sino folklore.
Que no son seres humanos, sino recursos humanos.
Que no tienen cara, sino brazos.
Que no tienen nombre, sino número.
Que no figuran en la historia universal, sino en la crónica roja de la prensa local.
Los nadies, que cuestan menos que la bala que los mata.


Eduardo Galeano

11/1/10

Boletín Viento Jíbaro

LA InformaCIÓN es LIBERtaD

Soplo de aire fresco y retozón, capaz de avivar conciencias y aliviarnos de “cosas calientes” y “altas presiones”, es Viento Jíbaro: VJ. Recoge la herencia cimarrona y la mística aborigen cubana y caribeña, dispersa en kilobites de memoria olvidada por la gente y ocultada por los poderosos…VJ tiene una vocación de información, sabiendo que la palabra no es de nadie y es de todos, que su acceso sin trabas en la hora actual de Cuba y el mundo es vital…que sólo los interesados en dividir pueblos y perpetuar sus dominaciones temen al verbo libre….y que no pensamos dejarles corromper, con su monopolio, la voz plural y amorosa de los pueblos.

http://www.boletinvientojibaro.blogspot.com/

10/1/10

Videoart: Edgelit, de Lia Villares




 Edgelit es un muñeco pequeño, feo, torpe y de cerámica craquelada. La atmósfera surreal y sofocante que habita junto a su dueña (observadora despótica) y otros objetos vivos en apariencia a a la aluz de las velas; lejos de favorecer un espacio abierto para la creación, lo asfixian y victimizan: Edgelit sufre un encierro cíclico y eterno en el que como Sísifo está atrapado en una irrealidad sin futuro posible: sólo la idea de la fuga existe y persiste. Del mismo modo, la autoridad musical de Bach o Leoncavallo, personalidades hisóricas superdispares (y el Tiempo: cronómetro o artefacto de tortura) parecen juzgarlo desde el poder y burlarse de su frustración musical. En su mundo, Edgelit no puede sino trastabillar en el intento fallido de constante fuga y resistencia.
Lia Villares

Ver más videos en   http://www.youtube.com/user/liavillares

2/1/10

Nos toca fluir...

(Río Humano, de Spencer Tunick)



Nos toca fluir,
desnudos. 
Juntos hacemos el sendero que sube,
y baja 
sinuosa y largamente 
de cima a sima. 
Testigos de las reapariciones
de los soles y las lunas,
no estamos aquí más que de paso.
Somos el viaje,
siente el latido.

María Villares

1/1/10

Madre Natura me susurra un canto dulce

Fotografía de María Villares
Madre Natura me susurra un canto dulce que disuade al miedo....Por las ventanas entra una lejana brisa...el olor del sueño que atraviesa la pared de niebla. Mis poros se estremecen allí entre las sábanas mientras mi doble avanza lentamente. Alrededor de mi visión danzan seres innombrables que no sé si podrá retener mi memoria. Observo como desde un catalejo caleidoscópico....todo se repite concéntricamente....intercambiando formas y sentidos. Hay una música que sale de cada movimiento, como latires, percute y vibra y resuena y le da a mi paso esa cadencia que me permite fluir sin rozar apenas el espacio. Todo parece esperarme allá donde no se alcanza el fin. Cerrar los ojos es lo mismo, algo dentro de mí percibe sin necesidad de mirar. Mi cuerpo parece desasirse de su propia carne, avanza cual espectro, irreconocible por los espejos, evadido de respuestas y preguntas. Sin embargo algo quedó allá detrás del hilo, un algo que da vueltas y reclama un antiguo asidero. Humo de mi sombra, eco que ataja mis senderos últimos. Por la hendija me observa la zozobra del volver, un nombre que ha quedado dibujado en un grano de arena....el germen y la huella, herencias del tiempo que nos teje. Con el sabor de lo inaprensible en mi memoria, despierto al sueño de mi ser.

María Villares

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No dejes de brillar, diamante loco.

La música, penetrando hasta el fondo a través de cada fibra del ser, permeándonos de esa energía vibrante que nos guía, respiro a respiro, a través del caos floreciente de misterios y espinas. El recuerdo de esa viveza en los ojos que nos impulsa a intentar el vuelo una vez más, a través de todos los visibles abismos. Toda esa luz que cabe en un fluir radiante, y nos  renueva y devuelve a la esencia primera, allí donde fuimos y seremos siempre libres. Corazón latiendo a pesar de toda la azarosa desesperanza, diamante loco mío, no dejes de brillar, no dejes de brillar...
María Villares


Pink Floyd "Shine On You Crazy Diamond" Syd Barrett Tribute
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