23/11/10

EL CINE COMO DIÁLOGO ENTRE ALMAS

Declaración de los Directores de ALTIPLANO: Peter Brosens y  Jessica Woodworth

Creemos en el tratamiento poético de una realidad compleja.

ALTIPLANO le ofrece al espectador la posibilidad de reflexionar sobre injusticia, responsabilidad, fe y redención. Nuestro punto de partida para el proceso de escritura fueron hechos reales, como por ejemplo, el devastador derrame de mercurio en el pueblo peruano de Choropampa en el año 2000 que inspiró varias de las historias de ALTIPLANO. Como contadores de historias nos sentimos atraídos por los cambios que dan lugar a debates globales sobre ética y responsabilidad. En KHADAK, nuestra primera película, nos centramos en los estragos de la avaricia en una cultura nómada. El núcleo de ALTIPLANO es un duradero conflicto invisible en los Andes. Decimos “invisible” porque hay muchos desaparecidos entre las personas que se alzan en armas contra los gigantes industriales que operan en la rica zona minera de los Andes. Decimos “invisible” porque hay tan poca cobertura mediática en profundidad sobre estos conflictos. Pero nuestra intención no es ilustrar las injusticias.  ALTIPLANO debería evocar un diálogo interno y, en el mejor de los casos, dejar una marca indeleble grabada en el alma del espectador.

Creemos en un cine humanista.

Hemos hecho películas en Perú, Mongolia, Ecuador y Marruecos pero rechazamos firmemente el exotismo que se centra en las diferencias entre la gente y sus culturas y que fomenta los estereotipos y prejuicios. Creemos en un diálogo respetuoso entre las culturas que está conectado con un diálogo introspectivo sobre nuestros respectivos pasados. ALTIPLANO ofrece la posibilidad de redescubrir valores y actitudes frente a la vida que fueron enterrados hace tiempo en el patrimonio espiritual europeo. La película se basa en momentos traumáticos y de pérdida pero fundamentalmente es una expresión de nuestra fe en la posibilidad de un mutuo entendimiento entre las personas. Grace es una fotógrafa de guerra que ha perdido su alma en Irak. Además sufre una profunda pena por la pérdida de su marido. En Perú, la joven Saturnina sacrifica su cuerpo protestando contra los corruptos forasteros. El espíritu de Saturnina y el cuerpo de Grace llegan a tocarse lo cual les infunde un propósito y fuerza. La simbiosis refleja nuestra convicción de que el ser humano comparte un destino común y que por ello podría compartir un sentido común de la responsabilidad.

Creemos en un cine espiritual.

Tanto la historia como las culturas no occidentales nos recuerdan una y otra vez que la racionalidad no puede ser el enfoque predominante en la vida. Nos advierten que el continuo proceso de desmitificación puede llevarnos a destructivas formas de antihumanismo. El cine espiritual le recuerda al espectador el poder curativo de los milagros; sugiere la necesidad de análisis en lugar de síntesis; honra la complejidad de nuestro mundo; evoca lo sagrado; nos invita a ser humildes y agradecidos; respeta el misterio de nuestra existencia; Tarkovski lo dejó muy claro: “Es siempre a través de una crisis espiritual que se produce la curación. Una crisis espiritual es un intento de encontrarse a sí mismo, de adquirir nueva fe”. Admiramos el cine de Tarkovski, Paradjanov, Antonioni y Angelopoulos, entre otros, los cuales han sabido imbuir a sus películas de una nota mística. De forma inexplicable sus películas siguen evocando sentimientos poderosos, emociones e imágenes, tiempo después de haberlas visto. Creemos que es precisamente el misterio lo que le falta al cine actual.

Creemos en una investigación minuciosa.

Escuchamos a la gente. Leemos sus historias, estudiamos sus creencias y aprendemos sus lenguas. Lo más importante, pasamos tiempo donde filmamos. Sólo después de haber probado la integridad de nuestras intenciones la gente y los lugares te ofrecen la mejor materia prima para conseguir una película única con una base informada de realidad. La muerte de Saturnina, por ejemplo, está basada en una peculiar forma de suicidio que es común en ciertas partes de Latinoamérica, el suicidio protesta, que Peter estudió a principios de los 90 durante los años que pasó viviendo entre Ecuador y Perú. De hecho, los primeros documentales de Peter tratan de una comunidad indígena plagada por el alcohol, el suicidio y las destructivas estrategias extranjeras de ayuda. ALTIPLANO no es una película sobre el Perú sino una película hecha con el Perú. No es la apropiación de una imaginería exótica preparada para el consumo de otros. Es, en primer lugar, el resultado de un largo viaje interior en el que examinamos nuestras presunciones y hurgamos en nuestros archivos de experiencias mientras buscábamos revelaciones.

Creemos en personajes fuertes.

Los personajes que hemos creado son fuertes pero no según la idea de Hollywood de “personaje fuerte”, que requiere una motivación clara y ciertos conflictos a los que deberá enfrentarse y resolver. Presentamos personajes desde el exterior obligando al espectador a buscar, estudiar, considerar múltiples posibilidades que podrían conformar una identidad. Ofrecemos suficiente información sobre lo que el protagonista ha vivido de forma que el espectador pueda imaginar libremente el resto. Ofrecemos a los espectadores el espacio que se merecen para imaginar, ponderar y sorprenderse.


Creemos en el poder de las imágenes.

El principio estético de nuestras películas no se basa en bellas imágenes sino en las tensiones inherentes en y entre las imágenes. Mediante su estilo nuestras películas pretenden trascender las peculiaridades culturales e históricas de sus lugares de rodaje. Son una invitación a la contemplación de la condición humana con sus continuos movimientos y tensiones entre creación y destrucción, vida y muerte, pasado y futuro, cuerpo y alma, desarrollo y decadencia. A través de su estilo, y de su forma, ALTIPLANO busca evocar, convirtiéndose en la materia prima de una potencial experiencia estética.


Creemos en el público. 

La espiritualidad forma parte de todas las edades y todas las culturas pero muy pocas películas en la actualidad conmueven el alma. Creemos que existe un público en todo el mundo para películas como ALTIPLANO y KHADAK. Un público que no sólo está compuesto de cinéfilos. Las reacciones más sorprendentes a KHADAK vinieron del público de 18 años no cinéfilo. Desgraciadamente, entre los cineastas y el público existe una completa industria audiovisual que controla los mecanismos de distribución. Debido a la “necesidad económica” muchas grandes películas nunca llegan al público. Dependemos de unos pocos valientes intermediarios para dar vida a una película. Quizá en el futuro las nuevas tecnologías reduzcan los costes y la dificultad de llegar al público pero de momento confiamos en el tradicional boca a boca.




BROSENS & WOODWORTH 2009

Fuente: www.altiplano.info 

VER Reseña en este blog sobre el film ALTIPLANO

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