24/4/10

La Fuente de la Vida (The Fountain) de Aronofsny

   La Fuente de la Vida, nos sitúa en el debate entre los  que consideran a la muerte como una enfermedad que hay que curar para acceder a la vida eterna, y los que la ven como un estadío más de la existencia, como un paso que nos conduce a otra vida, y no precisamente a la perpetuada existencia de nuestro propio ego en otra esfera sino a las trasmutación de este ego en una nueva forma de vida, como la de un árbol, por ejemplo. En cualquier caso, esta última idea se corresponde perfectamente con la noción científica de que la materia ni se crea ni se destruye sino que se transforma, lo cual podría interpretarse como que cuando un tipo de vida llega a su fin, lo que ocurre es una transformación que hace que los elementos que la componen se diluyan en la totalidad para volver a reunificarse en un nuevo cuerpo.

   Me ha parecido muy interesante la manera en que Aronofsky dibuja este dilema existencial, y cómo lo resuelve. Las imágenes del film son fascinantes, como pinturas en movimiento. Creo que más allá de todas las críticas que se le puedan hacer, vale la pena asomarse a esta obra, para confrontar con otros ojos nuestra idea de la muerte, ese espacio del que queremos alejarnos y al que sin embargo estamos yendo continuamente. Habría que preguntarse entonces hasta qué punto somos conscientes de ello.
 María Villares
Las imágenes son fotogramas extraídos de la película The Fountain, de Darren Aronofsky
  
He sabido que Aronofsky  fue influenciado por los relatos de Eduardo Galeano de su libro: "Memoria del fuego". Pongo aquí un fragmento de la primera parte: Los nacimientos.
  
13 de marzo de 1325

La tierra prometida



Maldormidos, desnudos, lastimados, caminaron toda la noche y día durante más de 2 siglos. Iban buscando el lugar donde la tierra se tiende entre cañas y juncias.

Varias veces se perdieron, se dispersaron y volvieron a juntarse. Fueron volteados por los vientos y se arrastraron atándose los unos a los otros, golpeándose, empujándose; cayeron de hambre y se levantaron y nuevamente cayeron y se levantaron. En la región de los volcanes, donde no crece la hierba, comieron carne de reptiles.
Traían la bandera y la capa del dios que había hablado a los sacerdotes, durante el sueño, y había prometido un reino de oro y plumas de quetzal: Sujetaréis de mar a mar a todos los pueblos y ciudades, había anunciado el dios, y no será por hechizo, sino por ánimo del corazón y valentía de los brazos.
Cuando se asomaron a la laguna luminosa, bajo el sol del mediodía, los aztecas lloraron por primera vez. Allí estaba la pequeña isla de barro: sobre el nopal, más alto que los juncos y las pajas bravas, extendía el águila sus alas.
Al verlos llegar, el águila humilló la cabeza. Estos parias, apiñados en la orilla de la laguna, mugrientos, temblorosos, eran los elegidos, los que en tiempos remotos habían nacido de las bocas de los dioses.
Huitzilopochtli les dió la bienvenida:
Éste es el lugar de nuestro descanso y nuestra grandeza resonó la voz . Mando que se llame Tenochtitlán la ciudad que será reina y señora de todas las demás. ¡México es aquí!

Eduardo Galeano 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Comparte comentarios interesantes, que aporten conocimiento a los demás. Muchas gracias!

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

Enlaces a otros blogs: